JUZGAR… una acción que exige mucho

En estos días he estado meditando acerca del juzgar. Todo surgió, como la mayoría de las veces, por una conversación que tuve con alguien. Y esa palabrita me quedó girando en la cabeza hasta inquietarme para escribir.

¿Qué significa la palabra «juzgar» y qué dice Dios en cuanto a esto? Cuando hablamos de juzgar, decimos que «es el acto mediante el cual se realiza una valoración de hechos y circunstancias a efectos de tomar una decisión con respecto a algo». Otra definición es «formarse una opinión sobre algo o alguien basado en la evaluación de una serie de acontecimientos». La realidad es que juzgar en ambos casos no tiene necesariamente que ser algo negativo. Después de un juicio… el veredicto puede ser bueno o malo.

El Señor es claro al pedirnos que no juzguemos a otros:

No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. Mateo 7:1-2

El versículo 1 es uno de esos que aman quienes se están portando mal y que tal vez lo utilicen como un escudo para resguardarse de las malas lenguas que en algún momento puedan dañar su reputación. Sin embargo, este versículo no está dirigido al acusado, sino que está dirigido de manera exclusiva al que juzga y es una medida de precaución para no caer maliciosamente en tan tentador acto. De modo que esto no debería preocuparnos mucho, siempre y cuando ejerzamos la misericordia y el amor. El versículo 2 me dice, en otras palabras, que si juzgo con amor y misericordia… eso mismo recibiré.

Por lo tanto, ¿a qué clase de juicio se refiere el Señor en este versículo? ¿Quiere decir que hace alusión a cualquier juicio que se realiza sobre la vida de las personas? ¿O se trata de nuestra actitud de hacer juicio sin misericordia y sin mirar nuestros propios errores? ¿Insinúa que es el juicio que debemos efectuar antes de hacer cosas o tomar decisiones?

Si bien es cierto que no debemos emitir un juicio injusto, intransigente o mal intencionado hacia otras personas, la realidad es que siempre vamos a tener una opinión (o juicio) hacia los otros. Es más, la Biblia está llena de situaciones y ejemplos en las que es necesario hacer juicios. De ahí que nos estimule a ser sabios y a tener discernimiento. Tener discernimiento es sinónimo de hacer un juicio a circunstancias, personas o situaciones. Por eso la Palabra de Dios nos da la pauta para realizar justos juicios:

Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones. Mateo 7:20

Entonces, ¿cómo seré capaz de identificar a la gente si antes no pongo en tela de juicio sus hechos o actos?

Dios espera que no solo hagamos juicio en referencia a alguien o algo… Él espera que actuemos de manera responsable basados en ese juicio. A decir verdad, me causa gracia cuando las personas dicen: «No voy a permitir que me juzguen», o: «Nadie tiene derecho a juzgarme». Ante esto, me pregunto: ¿Cómo se las arreglarán para que no los juzguen? Lo cierto es que la gente va a juzgar queramos o no. La gente va a emitir un veredicto ya sea que nos guste o no. Así que, en lo personal, quiero tener en cuenta lo siguiente:

  • No juzgaré con malicia a otros por sus infracciones, pues el trabajo de Dios es lidiar con ellos.
  • Si debo emitir un juicio, quiero que sea justo y misericordioso; que nunca sea para dañar a otros, sino para edificación.
  • Si debo emitir un juicio, lo haré a través del filtro de la gracia de Dios. Aunque no siempre estaré de acuerdo, siempre amaré como el Señor me lo demanda.
  • Tendré un corazón maduro y humilde, y dispuesto a escuchar veredictos hacia mi persona. Y si deben juzgarme, que solo encuentren cosas buenas y dignas de una hija de Dios.
  • Y si alguien quiere juzgarme de manera injusta, procuraré no pagarle con la misma moneda. Dios es mi juez supremo y en su tiempo se encargará del asunto.

Mi oración es que si debemos juzgar, que ante todo reine el amor hacia nuestro prójimo, y que lo hagamos con discernimiento, humildad y valentía a fin de juzgar con justicia cuando sea apropiado.

Marie M. Griffin